Independencia y ciudadanía

Publicado en 28 Septiembre 2015

Como cada año, desde finales del mes de agosto del presente, tuvimos oportunidad de ver por todos lados, desde los parabrisas de los coches hasta la ya clásica camiseta de la selección mexicana de fútbol, lindas banderitas de todos tipos y tamaños que intentan ser la prueba del muy grande amor que los mexicanos profesan a su Patria.

No deja de sorprenderme la desfachatez con la que hasta el más mediocre de nuestros conciudadanos, ese que tira la basura en donde le place, se pasa los altos de los semáforos y escupe en la calle, sin mencionar a los maestrines del SNTE y compañía, a los huelguistas, al personal médico de las instituciones públicas y toda la sarta de bellos ejemplares de ciudadanos –sí, es ironía-, “orgullosamente” porta el escudo de nuestro Lábaro Patrio, creyendo que ese simple e incongruente gesto justifica su conducta retrógrada y absurda, con la que día a día se desenvuelven en sociedad.

Pobre bandera y pobre país, pisoteados y ultrajados por los mismos que debieran ser su más grandes defensores. Cuántos mexicanos pasan el resto del año quejándose de la triste suerte de haber nacido en este suelo, pero pecan precisamente de lo mismo de lo que dicen sufrir. Nos lamentamos de: la corrupción, de la burocracia, de la basura en las calles, de los malos servicios públicos, de la policía (y la lista sería larga), pero somos los primeros en querer solucionar nuestros problemas con un billete, si somos burócratas dejamos pasar primero el cafecito y luego la atención al cliente, tiramos desechos en la calle y si podemos hasta en la casa del vecino, no cuidamos ni valoramos los servicios públicos, y somos los primeros en ofrecer una “ayuda” al oficial que nos detiene por exceso de velocidad.

Y pensar que hace 194 años entraba triunfal don Agustín de Iturbide en la Ciudad de Méjico y asentaba nuestra independencia, él que fue el verdadero libertador de nuestra país, y no los otros supuestos héroes, esos que el ciudadano desfachatado dice alabar al grito de ¡Viva!, en cada vociferación del presidente del país.

A los mexicanos nos gusta olvidar nuestra historia. O mejor dicho, nos gusta que nos cuenten una completamente diferente, esa que se amolde a nuestra mediocridad y que nos mantenga en el confort de nada hacer para mejorar. Preferimos continuar quejándonos de la Conquista, y venerando a los traidores y vendepatrias, pero nos olvidamos de quienes contribuyeron a la grandeza de la Nueva España y de Méjico; pisoteamos la memoria de Don Hernán Cortés y de nuestro Primer Emperador, pero seguimos alabando a Hidalgo y Juárez.

Este corto panfleto aspira a fomentar la reflexión. Una reflexión que, además de llevarnos a consolidar la identidad de los mejicanos, nos impulse a salir de nuestra torpeza ética y ciudadana.

Diego OLIVAR ROBLES

Escrito por Diego OR

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alex 10/01/2015 04:49

excelente reflexión sr. Diego, me da gusto que haya gente como usted que no se traga la basura que presenta el gobierno y las televisoras nacionales y locales, espero siga reflexionando como lo hace, y espero ponga en practica lo que predica, muchas felicidades y éxito...saludos