Acerca de la juventud.

Publicado en 14 Noviembre 2011

“Nada fortifica tanto las almas como el silencio; que es como una oración íntima en que ofrecemos a Dios nuestras tristezas”.

Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.

 

Eran cerca de las diez de la noche. En la azotea contemplábamos las estrellas. La calma era absoluta y el espectáculo celestial inconmensurable. Todo nos hacía pensar en la belleza de la Creación, en la magnificencia del Universo, y en la fragilidad del Hombre.

   Y fue precisamente al pensar en nuestra pequeñez que me vino a la mente el recuerdo de tan profunda expresión que canta “la juventud no está hecha para el placer, sino para el heroísmo”.

   Bellas palabras que Dios puso en la pluma de Paul Claudel, reconocido dramaturgo francés, y que harían bien de ser una guía en nuestro deambular por este valle de lágrimas que es la Vida.

 

   Sin embargo, ¡cuán lejos estamos de realizar tan excelso plan! Y ¡cuán lejos está nuestra juventud de aspirar a tan gran ideal!

 

   Resulta impresionante y triste a la vez, ver de cerca a nuestra juventud. Se han acabado los sueños y los ideales que otrora nos impulsaban a ser mejores; adiós a las gestas heroicas de legiones de jóvenes que, por Dios y por su Patria, luchaban hasta su último aliento. Las espadas y luego las pistolas se volvieron pluma y letras, y quienes en alguna ocasión lucharon con la fuerza, después lo hicieron con el verbo. Pero de eso, ¿qué nos queda actualmente?

 

   Triste e impresionante es pues, ver a una juventud ya gastada, ya usada y envilecida, por la epidemia del vicio y la mediocridad. Que el joven debe ser alegre y audaz, no se niega; antes al contrario, se desea y se ensalza. Pero es ver que esa alegría es efímera y vana, vacía y –las más de las veces- perjudicial, lo que, quien esto escribe, no acepta.

 

   Mediocridad y vicio parecen ser las directivas de quienes representan “el futuro de nuestra sociedad”. Cuando haya algo que celebrar o algo de qué alegrarse, o simplemente porque el fin de semana ha llegado, el antro y el alcohol son los primeros en llamar a la puerta. Sí, en ese estado se encuentra una sociedad que pretende ser el non plus ultra de la Historia, la época que los Patriarcas de la Humanidad habrían deseado ver.

   Atrás han quedado una buena plática en compañía de verdaderos amigos en quien confiar, un buen libro –el mejor compañero ante la adversidad, diría un canta-autor-, un agradable momento que sirva para reposar al cuerpo tanto como al espíritu. En vez de eso, el exceso, el vicio y el ruido; el conjunto bien acompañado de lisuras, palabras burdas y soeces.

   No niego que mi visión es, en mucho, pesimista. Pero la realidad nunca ha sido motivo de mentiras, sino de pura descripción.

   Sin embargo, tengo el idealismo de esperar que el curso de la nave varíe y que los vientos sean propicios, a fin de realizarnos como Humanos.

 

   Quien esto escribe no rebasa los veinticuatro años de edad. Pero encuentra una estimulante razón en pensar como un “arcaico”, al saber que solo en la calma se desarrolla plenamente la Humanidad, y no en el ruido, la animalidad y la brutalidad.

 

   Deseo precioso es el de ver a la juventud recobrar los valores del pasado. Alejarse de lo que la embrutece, y refugiarse en lo que la ensalza y engrandece. La lucha por los ideales es lo que debe guiar a la juventud, y no el cumplimiento de objetivos puramente materialistas, basados en el conformismo capitalista en el que nuestra sociedad se ve envuelta.

  

   Que la búsqueda del bien común y la compresión de la vida espiritual (cf. Psicología realista) del hombre sean los motores del actuar humano, y que nuestra juventud , cual ave fénix, surja un día de entre las cenizas en las que vive actualmente y logre ser un verdadero agente de cambio de nuestra Patria amada, son mis más arduos deseos.

 

   Diego OLIVAR ROBLES

Escrito por Diego OLIVAR ROBLES

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C
prof muy buen blog ,y sus lentes se mira guapo
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